Hoy tengo las historias clínicas manchadas de negro carbón y no se quita.
El uniforme manchado de negro ya lo he echado a lavar. Las botas las he lavado y el agua era negra. Ya vuelvo a estar presentable para otro aviso, pero el humor de todos los que allí estuvimos se mueve entre el gris y el negro. Y en el aire se nota el polvo negro del carbón.
Hoy muchas lágrimas limpiaban las caras negras de hombres duros que lloraban a sus compañeros, familiares o amigos.
Impresionaba el silencio.
Hemos hecho nuestro trabajo con ayuda de muchos compañeros y de los propios mineros y el aviso ha ido bien. Sin embargo se nos nota tristes y horas después seguimos igual. Y es que seis tragedias juntas son muchas tragedias.
No me preguntéis por la seguridad del pozo, no la se; por las características del pozo, no las se; por cómo ha sido, no lo se... me han hecho ya todas las preguntas.
Sencillamente no me preguntéis porque lo que lo único que me sale es silencio después de dejar tapadas tantas caras negras.