lunes, 20 de enero de 2014

Una carta

Uno nunca llega a saber del todo la importancia de sus hechos en la vida de los demás. 
Nosotros aunque habitualmente seguimos el caso clínico y nos interesamos por cómo han evolucionado nuestros pacientes, rara vez volvemos a verlos o a hablar con ellos.
Creo que, en general, nosotros preferimos pasar como un pequeño instante en sus vidas y pensar que nos olvidarán y no se acordarán de nuestra cara, ni nuestro nombre. 
Aunque somos conscientes de que nuestro trabajo representa muchas veces la diferencia entre vivir o morir, entre recuperarse bien o tener muchas secuelas, no solemos pensar sobre ello. Lo hacemos lo mejor que podemos y nada más.
Es cierto que recibimos felicitaciones de pacientes o familias a las que hemos atendido. Normalmente es una carta oficial de la gerencia aportándonos copia de la historia clínica del caso que atendimos y diciendo que nos han felicitado por ello. Nunca llegamos a saber lo que realmente dice la gente ya que lo hacen por teléfono, al mismo número que marcaron para pedir ayuda.
Pero esta vez, ha ocurrido algo completamente diferente, ha llegado esta carta a nuestra base. Aquí la transcribo literalmente:

" Eran las 4 de la mañana, estabais de guardia y recibisteis un aviso. No se muy bien cuales serían las palabras exactas, quizá "bebé de 16 meses en parada respiratoria". Y arrancasteis la ambulancia rumbo a nuestra casa.
 Eran poco menos de las 4 de la mañana cuando mi hija se despertó, como cada noche, para "mudarse" a la cama de papá y mamá. Estaba llorando en su cuna, la cogí, la abracé. Sabía que verla cada mañana era la alegría mas grande del mundo. Nos metimos en la cama. Apagué la luz y empezó a temblar. Dejó de respirar.
En minutos la vida de mi hija se me fue de las manos. Su padre la llevo al salón, la tendió en el suelo, atendía las órdenes de un sanitario que le hablaba por teléfono. Mi hija ya no estaba. Era su cuerpo el que ahora ocupaba el suelo del salón. Era su cuerpo el que permanecía inmóvil al lado de los regalos de Navidad.
Sonó el timbre, subisteis corriendo, entrasteis como el viento en el salón de mi casa. Poco o nada podíais hacer, mi hija estaba muerta en el suelo.
Me sacaron de la habitación, quise dormir, despertar de la pesadilla. Vosotros luchabais. Diréis que es vuestro trabajo, pero aquella víspera de Nochebuena todos vosotros hicisteis mucho más que trabajar. Aquella Nochebuena rompisteis las barreras del tiempo, del sonido...¡qué narices! rompisteis todas la barreras y conseguisteis que el pequeño corazón de mi ángel volviese a latir.
Algunos pensaron y pensarán que no merecía la pena; pero yo, que soy su madre, quiero deciros que mereció la pena. Que gracias a vosotros cada mañana veo los ojos de mi pequeña, cada tarde puedo calmar su soledad cogiéndola en mis brazos y cada noche puedo oírla respirar.
Nuestra pesadilla no ha terminado. La guerra de A. no ha hecho mas que empezar, pero hoy muchos días después quiero daros las gracias porque si no hubieseis ganado aquella batalla, hoy no habría guerra que librar.
Es difícil agradecer algo tan grande: unas flores, unos bombones... todo me parece poco. Entonces he decidido escribiros esta carta. Esta carta como anticipo de agradecimiento, porque espero que algún día sea ella quien os de las gracias, quizá pueda dedicaros su preciosa sonrisa, pero ella encontrará el modo de daros las gracias. Mientras tanto, de corazón, os las doy yo."

Es nuestro trabajo visto desde el otro lado, es mucho más de lo que ninguno hubiera esperado nunca.
¡Ojalá todo les vaya bien!

jueves, 9 de enero de 2014

COMPLETANDO LAS LECTURAS DE 2013

En Noviembre había dejado al lista por el número 24, así que ahí voy a continuar.

25.- La soledad de los números primos. (Paolo Giordano).
26.- Historias de Nueva York. (Enric González).
27.- Historias de Londres.  (Enric González)
28.- Un médico rural. ( Franz Kafka)
29.- El último manuscrito. (Maria Correa Lunas).
30.- El hombre que confundía a su mujer con un sombrero. (Oliver Sacks)
31.- El sentido de un final. (Julian Barnes).
32.- La luz en casa de los demás. (Chiara Gamberale)

¡Y eso es todo amigos!.

Dado que fundamentalmente leo en las guardias y teniendo en cuenta los avisos que hacemos, me sale una buena media: ¡más de un libro cada dos guardias!

De todo ésto puedo extraer alguna que otra conclusión:
 
  •  Si en las guardias además trabajo, (que suele ser lo habitual: unos 10 avisos), para tener esta media prácticamente no cruzo palabra con el resto del equipo en los tiempos muertos, ni tampoco veo la tv. Es algo que ya sabía, pero ahora al menos veo que el tiempo me rinde mucho.
  • Si tengo en cuenta que durante el año lo normal es no trabajar (¡qué cosas!), es decir, la mayoría de mi tiempo es "libre", llego a la conclusión de que el trabajo de ama de casa y atención a los niños es mucho más absorbente que el "trabajo" que me da de comer, porque durante este tiempo casi no leo.
  • Me encanta mi trabajo por varias razones: me deja mucho tiempo libre fuera para la vida  y suficiente durante él para mi vicio de leer y por supuesto, como a todos, de vez en cuando también me gusta y cuando no, me da de comer.
  •  
Respecto a los libros que la lista:
  1. Me han entretenido y son ideales para poder dejar y retomar en cualquier momento los de Enric Gonzalez y las historias de Oliver Sacks.
  2. La luz en casa de los demas: me gustó.
  3. El último manuscrito es un folletin que se lee bien y si estás en modo off puede hasta entretener, pero prescindible como las peliculas de sobremesa de las 15:30.
  4. Julian Barnes me parecio un toston por su forma de narrar, con mucha filosofia poco productiva que no me aportó nada y al igual que Martin Amis dejo para otros que los sepan apreciar. Asi como a Amis no le daré otra oportunidad, a Barnes tal vez... igual... dentro de unos años....
  5. La soledad de los numeros primos: puff. No está mal contada la historia, pero es que no me gustó.
A los que pasais por aqui ¡Feliz Año 2014!, aunque sea con retraso y ya os iré contando (a mi ritmo y a mi manera) alguna historias a lo largo del presente.
     

sábado, 16 de noviembre de 2013

LIBROS 2013

Esta es la lista de libros leídos hasta ahora en lo que va de año. No me atrevo a hacer critica de ellos, si alguien quiere mi opinión sobre alguno, la daré. Tan solo es una lista mas de las muchas que hago, para que no se me olviden.
Los hay que me encantaron y los hay para quemar; como en botica: hay de todo.
No están por estricto orden, pero casi.
Eso si, la poesía es de cualquier rato, para cualquier rato y en todo momento. He leído mas poesía que estos libros, pero muchos son poemas sueltos y no los puedo consignar, porque la poesía no son libros son versos y forman parte de mi día a día desde que recuerdo. El descubrimiento del año para mi, es Ernesto Perez Vallejo que ademas tiene este blog: http://loslunesquetedebo.blogspot.com.es/


1- El gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald)
2- La marca del meridiano.( Lorenzo Silva)
3- El rayo dormido. ( Carmen Amoraga)
4- The murder of  Roger Ackroyd.Agatha Christie)
5- La casa de Riverton. ( Kate Morton)
6- La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. ( Santiago Posteguillo)
7- El invierno del mundo. ( Ken Follet)
8- Reunión de amigas.( Luis del Val)
9- El abuelo que salto por la ventana y se largó. ( Jonas Jonasson)
10- Inferno ( Dan Brown)
11- Misión olvido.( Maria Dueñas)
12- La autoestima.( Luis Rojas Marcos)
13- El arte de amargarse la vida.( Rafael Santandreu)
14- Muertos de papel (Petra delicado).( Alicia Gimenez Barlett)
15- La mujer que vivió un año en la cama.( Sue Townsend)
16- Brújulas que buscan sonrisas perdidas.( Albert Espinosa)
17- De profundis.( Oscar Wilde)
18- La vida después ( Marta Rivera de la Cruz)
19- El bolígrafo de gel verde ( Eloy Moreno)
20- El mundo amarillo ( Albert Espinosa)
21- Lo que me queda por vivir ( Elvira Lindo)
22.- Un viejo que leía novelas de amor ( Luis Sepúlveda)
23.- Soledad es nombre de mujer ( Albert J. Jovell)
24.- Hombres modo de empleo ( Teresa Viejo)


POESIA

* A todo amor (Angel Gonzalez)
* Volver (Jaime Gil de Biedma)
* Habitaciones separadas (Luis Garcia Montero)
* Poesia completa (Cesar Vallejo)
* De Laura y otras muertes (Ernesto Perez Vallejo)

lunes, 28 de octubre de 2013

De negro carbón

Hoy tengo las historias clínicas manchadas de negro carbón y no se quita.
El uniforme manchado de negro ya lo he echado a lavar. Las botas las he lavado y el agua era negra. Ya  vuelvo a estar presentable para otro aviso, pero el humor de todos los que allí estuvimos se mueve entre el gris y el negro. Y en el aire se nota el polvo negro del carbón. 
Hoy muchas lágrimas limpiaban las caras negras de hombres duros que lloraban a sus compañeros, familiares o amigos. 
Impresionaba el silencio.
Hemos hecho nuestro trabajo con ayuda de muchos compañeros y de los propios mineros y el aviso ha ido bien. Sin embargo se nos nota tristes y horas después seguimos igual. Y es que seis tragedias juntas son muchas tragedias.

No me preguntéis por la seguridad del pozo, no la se; por las características del pozo, no las se; por cómo ha sido, no lo se... me han hecho ya todas las preguntas.
Sencillamente no me preguntéis porque lo que lo único que me sale es silencio después de dejar tapadas tantas caras negras.




jueves, 10 de octubre de 2013

Avisos pintorescos: trozos

*** El contenido de la conversación y la situación puede herir la sensibilidad del lector. Avisados estáis.

Un día cualquiera de invierno, con mucha luz pero con un sol mentiroso que no llega a calentar nada. Pero no hace falta porque para calentarle la cabeza está  "te comento".
 Lo sabe desde primera hora del día, cuando ha dado el cambio. Efectivamente no pasa mucho tiempo hasta que da señales de vida:

-  Hola mira te comento: llaman a la plataforma 112 porque al parecer un hombre de ha tirado al tren. 
- ¿Y?.
- No, nada. Es para que vayáis al cruce de la vía con un camino de concentración que hay a 5 Km de este pueblo en el término municipal de tal.
- Perdona, ¿pero está vivo?.
- No, no creo. La Guardia civil dice que hay trozos por todas partes, hasta unos 500m.
- Pues entonces no es que creas, es que estás seguro de que está muerto y muy muerto. Ergo... ¿a qué vamos? ¿qué trozo esperas que  intube o lo reanime?. Es que mi especialidad va sobre vivos, para lo demás el forense.
- Ya, bueno, es que había pensado que le echases un vistazo y si eso llamamos al forense.
- Osea, ¿que nos mandas ir a buscar un camino a unos 25 km ida y otros 25 vuelta, para echar un vistazo a trozos?
- Eh...si creo que es lo mejor.
- Pues nada, espero que te valga con un vistazo pequeño porque si lo hago detallado voy a estar hasta que te vayas.

Tras una media hora de viaje, nos encontramos con la autoridad.

- Está por ahí- dice señalando las vías.- Pero ¿va a salir así sin bolsas ni nada?.
- Eh, si.  Ya he visto suficiente, (el primer vistazo le llegó para ver que aquello era incompatible con la vida). Es evidente el fallecimiento. Llamen al forense. Es todo por mi parte.
-  Pero ¿ no lo van a recoger ustedes? 
- No. Comprenderá que no es mi trabajo, eso lo hará la policía judicial, el forense y/o la funeraria.
- ¿Entonces a qué vienen?.
- Eso digo yo, eso digo yo.

Durante el camino de vuelta , le llaman para los datos:
- ¿Nombre?.
- No lo se.
- ¿DNI?
- Si lo tuviera te habría dado el nombre.
- ¿Pongo que no lo llevaba encima?.
- Pon lo que quieras, igual si lo llevaba, pero no encontré el bolsillo adecuado ( de verdad!!! hay cosas que no se como explicar)
- ¿Juicio clínico?
- Exitus
- ¿Causa?.
- Disgregación incompatible con la vida.
- Es que éso no me viene.
- Pues dile a te comento que te lo codifique él.


Con este nivel de emergencia pasó el día. Cada llamada telefónica le ponía los pelos de punta, qué nuevos casos les depararía la jornada.

Por supuesto, suma y sigue. Otro día mas.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Después de la tempestad

Había pasado los meses más estresantes de su vida y ahora se encontraba extrañamente tranquila. 
Dejando pasar el tiempo atendiendo lo urgente, después de haber salvado lo importante.

Incapaz de sentirse feliz todavía. Sabía que, poco a poco, todo volvería a la normalidad y su carácter haría el resto. Volvería no sólo a reconocerla, sería capaz de sentirla.

Aún soñaba demasiado, aún no era capaz de controlar todos sus pensamientos, aún se encontraba demasiado cansada como para aceptar desafíos extra, aún le faltaba la confianza que da el tiempo y aún era demasiado pronto para lanzar las campanas al vuelo o para saber las secuelas (si las hubiera) de todo aquello.

Había visto como en los momentos agudos uno siempre tiende a pensar que "esto es lo peor" que le ha pasado. Ahora con calma, podía distinguir que si bien no era lo peor que le había pasado, sí era la situación más complicada y potencialmente peor que había vivido. Pero parecía que había pasado: la tempestad había pasado y seguían vivos. 

Ahora necesitaba una tregua de la vida, vacaciones, abrazos, hombros blanditos, confianza, dejar de apretar los dientes, dormir, creer... 


Hoy necesito que me abraces fuerte
Sin palabras, sin excusas, solo brazos
Que no tengas prisa, que no me recuerdes
Que solo somos la apariencia de este barro
Hoy necesito
Que me abraces fuerte
Por encima de los miedos y prejuicios
Que alcances ya los huesos
Y me despiertes lejos
De esta torpe selva a fin de siglo
Y no me preguntes
Que es lo que pasa
No traigo heridas
Es solo que preciso
Notarte bien dentro
Sentirme en casa
Saber que es muy cierto que estoy contigo
Hoy necesito
Que me abraces fuerte
Y que tu silencio traiga mucha calma
Que la noche venga lenta
Como nieve
Y nos halle enlazadas las espaldas
Y no me preguntes...
Hoy necesito
Que me abraces fuerte
Por encima de los miedos y prejuicios
Que alcances ya los huesos
Y me despiertes lejos
De esta torpe selva a fin de siglo

sábado, 17 de agosto de 2013

Hace 10 años

Tal día como hoy hace 10 años y, mas o menos, a esta hora 14:45 h terminaba la última sesión de quimio.

No era de recordar estas cosas, es más ni siquiera pensaba en ello. Pero es curioso cómo funcionan los recuerdos: ella conducía, los críos se quejaban por el calor del verano y el padre recurrió a una historia para distraerlos (una historia está basada en hechos reales, los cuentos no), que empezaba así: 
       " Hace 10 años hizo un verano de muchiiisimo calor, mucho más que éste; lo recuerdo porque estaba trabajando en una cantera y allí no había árboles ni..."

Ella siguió conduciendo, pero su mente ya no siguió escuchando la historia, tan sólo para afirmar que todo era verdad y que también era el verano más caluroso que ella recordaba. Pero ella recordaba....

Recordaba la espera a la sombra en un banco de un jardín fuera del hospital. Allí se sentaban a esperar que pasasen un par de horas, para volver a entrar y recoger el resultado de la analítica que les diría si podía o no ponerse la quimio. Nunca fue sola. El último día él no pudo ir,  la llamó antes de entrar. El estaba en la cantera y ella esperando a la sombra a 300 km. El sabía lo que quedaba por delante, ella también,  pero era el último día.

Recordaba el olor de de aquel lugar. No todo el hospital olía igual, pero aquella planta fuese por lo que fuese ( los fármacos, el desinfectante, la gente..) tenía un olor especial y nada más llegar le entraban nauseas y tenía que hacer muchos esfuerzos para no vomitar. Por éso, hasta el calor de fuera era una bendición, el humo del tabaco, lo que fuese con tal de no oler.

Recordaba las bolsas azules rectangulares que le daban para vomitar. La última la tiró cuando cambiaron de coche hace dos años. 

Recordaba que había días en que ella quemaba, recordó los pinchazos y el rezar para que funcionase el reservorio y no tuviesen que pincharla más, el dolor. 

Recordó la cara del chico que empezó la quimio a la vez que ella, las caras de las enfermeras ( aunque ha olvidado sus nombres) siempre tan amables y profesionales, el "loco genio despistado" del médico que la llevó.

Recordó, sin querer, a las voluntarias que veían a darle conversación, consejos y fórmulas que ella no había pedido del estilo "hay que pelear" , "es una batalla", etc. Le generaban agresividad y nunca les tuvo simpatía, aunque puede que que a otros les sirvieran. Así que las ignoraba y miraba para otro lado cuando las vía venir, pero allí no iba a ser educada, allí era autista y todas sus energías se centraban en sobrevivir y volver a casa. Conversar de todo aquello con desconocidas era un desgaste que no podía permitirse. 

Recordó que desde las primeras sesiones  se ponía los cascos y se aislaba con la música a todo volumen. Después se dejaba ir, mientras los venenos (que se suponía iban a matar al bicho antes que a ella) hacían su efecto. Alli quedaba su cuerpo, vomitando y vomitando, y viajando por la memoria de los buenos ratos estaba su mente. 

Recordó que siempre hubo una amiga que fue a darle un abrazo y un poco de relevo a sus acompañantes... y sonrío.

Y se acabó el viaje y no tuvo tiempo de más.
En la realidad, quedó la radioterapia para el otoño, pero ya no hacía calor.
...................... 

Hoy escribiendo estas líneas 10 años después, me doy cuenta de que recuerdo muchas cosas. Pero con ser dura, no la recuerdo como la peor época de mi vida (tampoco la repetiría). Y eso solo puede deberse a que en ese tiempo pesó mucho mas el cariño y el amor que la salud, porque de ésto último andaba un poco escasa.
Hoy recuerdo que lloré pero nunca sola, que tuve vacaciones y en ocasiones hasta de la vida, que me raparon el pelo en uno de los momentos mas íntimos y emotivos que recuerdo, que leí, que me reí, que me llevaron a la playa, que salí por la noche, que estuve en el parque natural de Redes, que me dio la libertad de romper con quien no me quería, que aprendí a dejar que me cuidaran, que estuve muy cansada, que me dormía drogada en un hombro blandito y estaba protegida.
Hoy recuerdo y sonrío.

De aquel año aún conservo lo mas importante: a él con su hombro blandito, a mi familia y mis amigos. Y algunos inconvenientes menores: la falta de venas, un par de cicatrices, tres tatuajes y un poco de miedo a bultos extraños.

Hay quien me dice cuando sabe esta parte de mi biografía que "de todo se aprende"; pues igual oye, pero no me hubiera importado seguir ignorante. Pero es lo que hubo. 


En resumen: 1.- Probé casi todas las drogas legales y hay algunas estupendas. 
                  2.- Yo ya puedo decir y sin llegar a la vejez el brindis de "Cuatro bodas y un funeral", aquello de  “Por el amor verdadero, provenga de donde provenga. Para que en nuestra vejez podamos decir, orgullosos: a mí un día también me adoraron”.