lunes, 24 de junio de 2013

Angustias varias

Se sentía triste. 
Habían terminado de recoger todo y le habían pedido que les diese aquella noticia a los niños.
Pero no sabía cómo hacerlo. 
Los había visto al llegar: el mayor tendría unos 8 años y el otro 5 o 6. Estaban en su habitación cada uno en su litera.
Y allí estaba ella, a la puerta, sin saber qué hacer, ni qué decir. ¿Como se les dice a unos niños que su papá ha muerto?. Sabía que era una embarcada muy gorda, pero no tuvo valor para decirle que no a la madre.
Entró. Habló con ellos, se dijo lo mejor que pudo.Salió. 
Aún recuerda que aquella noche lloró.

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Han pasado muchos años desde aquel día. Ahora tiene hijos de esa edad. 
Hoy ha repasado la guía del duelo infantil, aunque la sabe. 
Hoy sigue sintiéndose tan poco preparada para ello como entonces. 
Y ¿si un día tuviera que dar esa noticia a sus hijos?. Le angustia tan solo la idea de pensarlo. 
Porque ella deja el trabajo cuando se quita el uniforme, porque para ella esas son cosas de la vida de otros, porque en su universo no pueden pasar todas esas cosas, porque prefiere ignorar todas esas posibilidades, porque necesita vivir hoy y mañana sin esa angustia vital, sin la certeza de saber que va a pasar, (incluso que sean suyas las malas noticias).
Es consciente de que algún día trabajo y vida irán de la mano, pero hoy ( de momento) no es ese día.




4 comentarios:

sin más palabras dijo...

Miremos para delante... nada más...
Pero he de decir que esa angustia es muy puñetera.

Bss

loqueleo dijo...

Estoy leyendo La hora violeta
es de Sergio del Molino.
leetelo sin duda,
esta escrito a corazón abierto
sin concesiones.

Los médicos teneis
el trabajo horrendo de explicar la muerte a quien no se la espera
y yo os admiro.

En este libro
la muerte se ve desde el otro lado,
una muerte que va goteando
poco a poco.
Es sencillamente escalofriamente
pero de una bellleza literaria
solo a la altura de
Mortal y rosa de Umbral.
repito leetelo!

112 dijo...

Gracias por la recomendacíon loqueleo, pero no se si es buen momento para leer algo así.

Yo creo que todas las lecturas tienen su momento y no me veo ahora leyendo algo tan duro, me apetecen cositas mas ligeras sin ninguna pretensión, de esas que lees y olvidas y no pasa nada.Necesito descanso mental y ese libro no me lo da.

De todas formas algun dia lo leeré, no cae en saco roto tu recomendación.

No es de admirar mi trabajo o si (pero yo no lo veo así).
Yo no explico la muerte, tan solo la comunico, la veo, la vivo, espero, acompaño un rato, intento consolar cuando lo piden, etc. Intento que los que la viven no hagan un duelo patológico. Porque lo peor no es el que está muerto, es cómo viven la muerte los que están vivos.
Habitualmente no forma parte de mi trabajo decirle a alguien que se va a morir.

Sin mas palabras: soy de las que piensan que sólo hay real un ahora, aunque haya que estar previendo un futuro y aprendiendo de un pasado. Pero en ocasiones, la cabeza corre mas que el tiempo.

el chico de la consuelo dijo...

muy bien, muy bien ha coseguido q el jefe escriba. Valoro sus metodos coactivos para conseguirlo.

Y es verdad q estos libros tienen su momento para leerlos, espero eso si, q la demora no sea por razones personales cercanas.
abrazuchos para Vd y su contraparte.